StopCar reserva la plaza exacta donde va a quedar el coche, y acompaña a la persona hasta que aparca.
El tema del hackathon era Vertical Smart Cities. Elegimos el estacionamiento porque todo el mundo en la sala había vivido el problema. La investigación nos mostró que no lo conocíamos.
Éramos tres. Me ocupé de la investigación, los flujos, la interfaz y la presentación al jurado.
El problema no era encontrar plaza, era miedo
Respondieron once personas. Siete estacionan todos los días, y ninguna dijo que encontrar plaza le resultara fácil alguna vez. Pero lo que más apareció no fue la falta de sitio:
"El peligro de volver y no encontrar el vehículo."
Ocho de las once respuestas sobre frustración hablan de miedo, robo o seguridad. El problema no era estacionar rápido. Era dejar el coche solo.
La home responde a los dos hallazgos: el mapa muestra las plazas libres en tiempo real, y la línea de búsqueda habla de plaza segura.
Tres decisiones que salieron de la investigación
Dos puertas de entrada. Quien ya está en la calle lo resuelve en segundos; quien sale de casa dentro de tres horas quiere comparar. La entrada se divide, y los caminos vuelven a juntarse más adelante.
La misma reserva, dos comienzos distintos.
La plaza tiene dirección. Nadie conocía la categoría, así que la barrera no era aprender a usar la app, era confiar en ella. La elección baja hasta una plaza concreta, que en este estacionamiento significa planta y número.
Así responde el producto al tema: la verticalidad como decisión, y no como una palabra en el briefing.
No termina en el pago. Confirmar no completa la tarea. Todavía queda llegar, entrar y, a veces, quedarse más tiempo del previsto.
Inicie o trajeto e conte com a navegação na tela para ajudar no percurso.
El producto existía para quitar inseguridad. Pararse en la pantalla de pago habría contradicho eso.
Primer puesto, y lo que yo no había visto
El jurado destacó lo novedoso de la propuesta.
La pieza que fue al jurado: marca, producto y posicionamiento en una sola composición.
Volví al proyecto en 2024 y encontré lo que más me enseñó: había recogido la investigación y nunca la había sintetizado. Las decisiones eran acertadas por intuición bien informada, y no por un razonamiento que yo pudiera auditar después.
